domingo, 22 de julio de 2012

8 minutos


Nos conocimos una noche que estaba pinchando yo en un garito de rock and roll. Ella estaba tomando una piruleta roja y miraba con cara desafiante. Para finalizar puse una de los Led Zeppelin, brillante armonía para que ella  me mirase toda la canción a la cara. Dejé  la cabina y me metí al baño. Salí y estaba ella esperándome y durante los ocho minutos de canción no dejó de sonreirme. Me quedé allí acariciando su pelo, mientras el fin de Stairway to heaven llegaba.
Después seguimos la fiesta, pero nunca olvidaré la magia y su luz, esa que nunca se puede olvidar

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