miércoles, 9 de enero de 2013

Luca

Luca no pensaba nunca, quizá en la cama era tan bueno que para que pensar. Me dejaba llevar sus diecinueve centímetros entraban en mi por la mañana, por la tarde, y por la noche. Era un crack. Creo que solo follábamos y bebíamos vodka, uno de esos vodkas raros de marca barata. Creo que ni era Vodka. Tampoco me importaba lo que bebiera. Lo hacía bastante bien. Una noche me propuso un trío con una mulata que había conocido en el bar.  Celosa estaba, pero necesitaba cruelmente sus besos. Le dije que sí, que lo haría, pero con la condición que sólo fuera esa vez. Se que hubo más encuentros. Lo se, me hacía la ciega ante eso. Luca me dejó, y a la mulata también. No le volví a ver, pero se que fueron los mejores polvos que eché en mi vida.

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