Hacia el verano de los sueños.
Cuando gozaba de ciertas necesidades,
bailaba tango en un salón americano,
y Miles tocaba la trompeta,
hacía calor y bailabas sin ropa.
Era el verano de los sueños,
era agosto acalorado en la costa oeste.
Era un sueño, era verano,
y todo se reflejaba en tus claros ojos.
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