Te observo, te miro, soy inquieto.
Perdería mi tiempo en verte todas las noches,
a mi lado izquierdo de la cama.
Bebo los versos y me atraganto
cuando veo la palabra guapa.
Me quedo atontado, impresionado,
me gustas, me encantas.
Y lejos en la soledad no puedo decirte nada.
Te veo, te sueño, te escribo,
veo en el espejo el reflejo,
lo imposible, lo dramático.
La claridad de un océano
como luceros que dan bienvenida a mi vida una vez más
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