London Calling
Londres, lambrettas y Vespas,
caminabas sólo por Soho,
un joven con un rayo pintado
cantó a tu oído "Ziggy Stardust".
Te encontraste a George por las calles,
y tu flequillo se despeinó en cuestión
de pocos segundos.
Había libros tendidos en las calles,
uno de ellos de un americano,
lo observaste bien, lo compraste.
Leíste las historias del yankee,
excitadas palabras para una señorita joven
Henry Miller te llevó a su regazo literario.
Fuiste por Abbey Road,
pero ya no estaba LENNON.
sábado, 26 de octubre de 2013
Rabiosos indefinidos
Rabiosos indefinidos.
Enciendo un cigarro,
quiero oír Sweet home Alabama,
estás tirada en la cama,
mirando revistas extrañas.
Masajeo tu cuerpo
todo deslizante,
otro cigarro más apurado,
hace calor en la oscuridad.
Nos quedamos atrapados,
bajo las sábanas.
Tus labios pintados de rojo,
dan bienvenida a perder el conocimiento.
Nos hemos quedado locos,
rabiosos indefinidos,
mostrando toda la rabia,
en una guerra sin enemigos,
No hay revistas en la cama,
sólo dos cuerpos tendidos,
labios rojos por el torso,
esperando levantarnos,
la resacas de tus besos,
acariciando estos versos.
El verano de tus ojos
Hacia el verano de los sueños.
Cuando gozaba de ciertas necesidades,
bailaba tango en un salón americano,
y Miles tocaba la trompeta,
hacía calor y bailabas sin ropa.
Era el verano de los sueños,
era agosto acalorado en la costa oeste.
Era un sueño, era verano,
y todo se reflejaba en tus claros ojos.
Cuando gozaba de ciertas necesidades,
bailaba tango en un salón americano,
y Miles tocaba la trompeta,
hacía calor y bailabas sin ropa.
Era el verano de los sueños,
era agosto acalorado en la costa oeste.
Era un sueño, era verano,
y todo se reflejaba en tus claros ojos.
viernes, 1 de marzo de 2013
tu
Lejos... las costas me dejan tiempo para ver el mar.
Nadie me espera. Nadie.
Tu voz se mezcla en el oleaje.
Me sumerjo en tu piel marina.
El sol invade con sus rayos mi pensamiento.
Sigo nadando.
Te busco sirena, te busco y no encuentro.
Encuentro el rugido del mar chocando
con las rocas.
Salgo del mar. Me quedo en la arena.
Pongo tu nombre, mientras se lo lleva la marea.
TU.
Nadie me espera. Nadie.
Tu voz se mezcla en el oleaje.
Me sumerjo en tu piel marina.
El sol invade con sus rayos mi pensamiento.
Sigo nadando.
Te busco sirena, te busco y no encuentro.
Encuentro el rugido del mar chocando
con las rocas.
Salgo del mar. Me quedo en la arena.
Pongo tu nombre, mientras se lo lleva la marea.
TU.
miércoles, 9 de enero de 2013
(II)
(II) INTENTANDO DEJARLO.
A- No quiero nada.
M- Estoy hasta los cojones de la misma historia.
A- Lo siento. Quiero desengancharme de esto.
M- Lo se. Pero dudo que lo hagas.
A- Eres muy cruel.
M- no tanto. Te estoy salvando de toda esta mierda en la que estás metida.
A- Se que me ayudas.
M- Se que lo sabes. Anoche cuando acabamos, estabas bien, no querías nada, y eso me alegró.
A- Lo estoy dejando, pero necesito que me ayudes.
M- Te estás quedando muy delgada.
A- No es cierto.
M- Lo es, no comes una mierda. A partir de ahora te controlaré yo.
A- Estoy jodida Marc.
M- Para eso estoy yo, para que te cures.
A- Pero bien jodida.
M- Lo conseguirás
Sucia y contaminada
SUCIA Y CONTAMINADA.
A-No quiero que me jodas más.
M-Perfecto.
A-Tampoco vengas a quererme cuando estoy jodida.
M- Perfecto.
A- Te odio, y lo sabes.
M- me gusta que me lo digas.
A- me jode verte la puta cara que pones cuando me dices eso.
M- Se que te jode, pero también te pone.
A- hijo de puta.
M- Perfecto. Sacalo ¿Cuánto hay?
A- Medio gramo.
M- Ponlo en la mesa.
A- Harás lo de siempre.
M- Te lo meterás, y me devorarás como siempre lo haces.
A- Siempre jodiéndome.
M- Te lo metes tu, te contaminas tu.
A- ¿Quieres un poco?
M- No.
A- ¿Quieres follarme?
M- No lo se. Métete la raya. Luego vemos
Luca
Luca no pensaba nunca, quizá en la cama era tan bueno que para que pensar. Me dejaba llevar sus diecinueve centímetros entraban en mi por la mañana, por la tarde, y por la noche. Era un crack. Creo que solo follábamos y bebíamos vodka, uno de esos vodkas raros de marca barata. Creo que ni era Vodka. Tampoco me importaba lo que bebiera. Lo hacía bastante bien. Una noche me propuso un trío con una mulata que había conocido en el bar. Celosa estaba, pero necesitaba cruelmente sus besos. Le dije que sí, que lo haría, pero con la condición que sólo fuera esa vez. Se que hubo más encuentros. Lo se, me hacía la ciega ante eso. Luca me dejó, y a la mulata también. No le volví a ver, pero se que fueron los mejores polvos que eché en mi vida.
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