EL VERSO INFINITO.
Hoy pierdo el tiempo en escribirte,
y aunque en otoño sea meláncolico,
quiero bailar acabando solo en la oscuridad
mientras la lluvia llene de agua la ciudad
Hoy recuerdo tu año de inspiración,
quizá no me atreví a decir ciertas cosas,
y aunque mis palabras naveguen en una botella,
en el mar siempre estará navegando tu nombre.
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