Benditas las noches madrileñas,
las que dejan buen sabor de boca.
Benditos los chupitos de Anís Castellana,
los que no dejan resaca.
Malditas las noches infernales,
las que no quieres recordar jamás.
Malditas las bohemias modernas,
que llaman siempre mi atención.
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