jueves, 21 de junio de 2012

Los besos que nunca te di

LOS BESOS QUE NUNCA TE DI.

Habían pasado trece años desde nuestra última actuación. Nos vimos en el Star Club Bar, en la calle Manuela Malasaña, estabas tomando una cerveza, y yo bebía un Gintonic. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Recuerdo con claridad los besos apagados de un adiós premeditado, un final para mí y un principio para ti, algo alocado tras un final conflictivo, en el que nos deseamos primero lo mejor, y luego mis celos hicieron que te deseara que te fuera mal la vida.
Bebiste la cerveza y mi gintonic ya estaba debajo de mi garganta. Me tocaste la cara, como una caricia suave, tan suave que me hipnotizó durante varios segundos. Me contaste que seguías actuando y que te coronaste en el Price, aquella noche del año dos mil. Como un idiota me interesé por ti, me dijiste que querías bailar como Isadora Duncan, pero que tus piernas no eran como las suyas. Por lo menos intentabas llegar a algo, cosa que yo cada vez estaba más pendiente de mis proyectos cortos, y no me daba tiempo a planificar un poco mejor mi vida. 
Nos bebimos la segunda y la tercera ronda, y tu ibas un poco suelta con ese vestido de tirantes rojos que éstos caían por los hombros  mientras reíamos de nuestras actuaciones pasadas, que acababan en noches frenéticas con la mitad del reparto acabando borrachos por las calles de Madrid.
Salimos del Star Club, bien borrachos. Hicimos la última escena, y al final cambiaste el guion y finalizaste con la frase que te dije cuando me despedí de ti.
“No seas tan masculino, y dame los besos que nunca me diste”
La besé y me fui corriendo, no quería mirar atrás. Nunca. Me fui corriendo evitando cualquier contacto con ella.
FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario